Perú ocupó el puesto 76 en el Índice Mundial de Innovación 2020(1), un estudio hecho en conjunto entre la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi) y la Universidad Cornell. 

Para lograr el objetivo de avanzar en ese ranking, Perú necesita dar un salto en varias categorías durante los próximos años y ahora hay mucho que puede aprender de las fórmulas usadas por otros países más innovadores.

¿Cómo puede ampliarse el apoyo económico a la investigación y el desarrollo en el Perú? ¿De qué forma pueden participar las empresas, los emprendedores y las universidades peruanas en una agenda común? ¿En qué sectores económicos se puede fijar la mirada para ampliar la innovación? 

Todas estas preguntas parecen complejas, pero algunas de las respuestas forman parte de las fórmulas que ya usaron otras naciones para mejorar su productividad y consolidarse como grandes innovadores en el mundo y en la región.   

Las 7 variables centrales 

El primer paso para que Perú se convierta en un país más innovador consiste en analizar y entender los siete pilares evaluados en el Índice Mundial de Innovación. Estas variables claves son: 

  1. Instituciones 
  2. Capital humano e investigación
  3. Infraestructura
  4. Desarrollo de los mercados
  5. Desarrollo empresarial
  6. Producción de conocimientos y tecnología
  7. Producción creativa

Las actuaciones más débiles de Perú en estos pilares están en relación a la producción de conocimientos y tecnología y la producción creativa. Ahí el país ocupó los puestos 112 y 87 respectivamente, en relación con las 131 economías analizadas en el estudio(2)

La buena noticia es que para mejorar la productividad peruana pueden participar más actores, no solo el Estado. Para lograr la mejora de la innovación en estos puntos específicos es importante la participación que pueden ofrecer tanto las empresas privadas nacionales e internacionales, y las universidades

Más inversión privada 

Chile lideró el ranking como el país más innovador de América Latina en este reporte, gracias a la amplia inversión estatal en investigación y desarrollo de los años más recientes. 

En cambio, Costa Rica es un pequeño país centroamericano que logró transformarse en una economía innovadora en función de un esquema diferente. Las políticas públicas y los ajustes que iniciaron en la década de los años setenta le permitieron convertirse en el tercer país más innovador de América Latina para 2020, incluso por encima de un gigante como Brasil(3)

La fórmula de éxito de Costa Rica empezó por mejorar su programa de atracción de inversión extranjera directa. Esto permitió que empresas como Intel, por ejemplo, instalaran una fábrica de microchips en Costa Rica, que estuvo en funcionamiento hasta el año 2014.  

La lección clave que ofrece Costa Rica es que ampliar el financiamiento de la investigación y el desarrollo no solo es una materia que le compete al presupuesto público nacional. 

Las empresas extranjeras y las grandes compañías privadas también son importantes a la hora de impulsar una ola de innovación. 

Formación de profesionales especializados 

Costa Rica cuenta entre sus logros el lanzamiento del primer satélite centroamericano, el diseño y armado del primer robot humanoide en América Latina y la generación de electricidad a partir de los residuos del café. 

Los centros de investigación son los puntos en donde se concibieron buena parte de estos inventos costarricenses, aunque el elemento esencial está en que este país centroamericano hizo un esfuerzo educativo sostenido por formar una cantera de personal altamente calificado, que le permitiera poner en marcha las investigaciones que terminaron en estos avances tecnológicos. 

En el caso de Perú, la red de universidades peruanas está llamada a convertirse también en el nodo central de una apuesta para que el país pueda mejorar su índice en cuanto a la producción de conocimientos. 

La combinación entre la investigación de los profesores universitarios y las prácticas profesionales en los laboratorios puede comenzar a producir tecnología única que impulse las competencias internas en distintos sectores económicos y, con ello, se impulse una cadena de innovación. 

La búsqueda de la productividad 

Un elemento distintivo en todos los países innovadores como Suiza, Suecia, Alemania y Corea del Sur es la preocupación por mejorar la productividad en los sectores económicos que son centrales para su desarrollo. 

Si se revisa un caso más cercano como Chile, puede notarse su esfuerzo porque la actividad minera en Antofagasta se enfoque en ser una industria con una funcionalidad más segura, eficiente y con menor huella de carbono(4)

Desde el Perú también es necesario apoyar a la innovación enfocada en dos sectores económicos: la agricultura y la minería. Cualquier tecnología o proceso que pueda traducirse en una mayor rentabilidad y producción es positivo, pero si además se centra en estas áreas económicas puede representar también un motor para el país. 

Lograr que Perú pueda ser más innovador es una tarea que compete a muchos más actores que solo el Estado. El momento para empezar a hacer sinergias y enfocarse en la tarea parece ser propicio ahora cuando la pandemia del COVID-19 propone innumerables retos. 


1. Índice Mundial de Innovación 2020 https://www.wipo.int/edocs/pubdocs/es/wipo_pub_gii_2020_keyfindings.pdf
2. Posiciones del Perú en función de las variables https://www.comexperu.org.pe/articulo/el-peru-retrocede-7-posiciones-en-el-indice-mundial-de-innovacion-2020
3.
Innovación en Costa Rica https://www.bbc.com/mundo/noticias-48193736
4.
Innovación chilena en minería https://expandemineria.cl/blog/mineria-e-innovacion-asociativa-para-chile/